Cómo la blockchain demuestra el origen
El origen de un producto no se demuestra con una hoja de cálculo ni con un PDF. Se demuestra con un registro que nadie puede reescribir tras escribirlo. Ahí entra la blockchain.
1. El sensor habla por sí mismo
Etiquetas y sensores (NFC, RFID, NB-IoT) recogen ubicación, temperatura, humedad y golpes durante el transporte y almacenamiento. Los datos entran en la plataforma en tiempo real.
2. Cada evento se vuelve un bloque
Cada medición o inspección se registra como un evento en la blockchain. Los bloques se encadenan por hashes criptográficos: cambia uno y invalidas los siguientes. Por eso la historia no se puede falsificar.
3. Los oráculos conectan el mundo real con la cadena
La blockchain sola no 've' el mundo. Los oráculos — como los sensores de Sensefinity — llevan datos reales a la cadena. Sin oráculos, una ficha de 'queso de sierra' sigue dependiendo de alguien que lo confirme. Con ellos, la ubicación del rebaño se carga automáticamente.
4. El consumidor verifica con un escaneo
Con el Digital Product Passport, un solo código QR revela toda la historia: dónde nació, por dónde pasó, en qué condiciones. El origen deja de ser afirmación y pasa a ser hecho verificable.
¿Quieres verlo en práctica? FoodSteps aplica este principio a la huella alimentaria en Portugal.